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HOJA PARROQUIAL 25 DE OCTUBRE 2026

DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE DE 2026

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. (MT 5,1-12ª)

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

MEDITACIÓN

Estamos unidos a todos los santos: no solo a los más conocidos, los del calendario, sino también a los «de la puerta de al lado», a los miembros de nuestra familia y conocidos que ahora forman parte de esa inmensa multitud. Hoy, pues, es una fiesta familiar. Los santos están cerca de nosotros, de hecho, son nuestros verdaderos hermanos y hermanas. Nos entienden, nos aman, saben lo que es nuestro verdadero bien, nos ayudan y nos esperan. Son felices y nos quieren felices con ellos en el paraíso. Por este motivo, nos invitan al camino de la felicidad, indicado en el Evangelio de hoy, tan hermoso y conocido: «Bienaventurados los pobres de espíritu…, los mansos, los limpios de corazón…».

El Evangelio dice bienaventurados los pobres, mientras que el mundo dice bienaventurados los ricos; dice bien pedir aventurados los mansos, mientras que el mundo dice bienaventurados los prepotentes; dice bienaventurados los puros, mientras que el mundo dice bienaventurados los astutos y los vividores. Este camino de la bienaventuranza, de la santidad, parece conducir al fracaso. Y, sin embargo, los santos tienen «palmas en sus manos», es decir, los símbolos de la victoria. Han ganado ellos, no el mundo. Y nos exhortan a elegir su parte, la de Dios que es santo.                                                                                             Papa Francisco

DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 2026

32º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. (MT 25,1-13)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!».

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas».

Pero las prudentes contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis».

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: «Señor, señor, ábrenos».

Pero él respondió: «En verdad os digo que no os conozco».

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

 Palabra del Señor.

MEDITACIÓN

Los primeros cristianos pensaban que la segunda venida de Jesús sería algo inminente, pero enseguida comprobaron que ésta se retrasaba. Ante el peligro de abandonarse, de vivir de forma poco responsable el tiempo presente, el evangelio pide: «Estad atentos», y ofrece la razón: «porque no sabéis el día ni la hora». El problema no es quedarse dormido, sino llevar un comportamiento irresponsable sin tomar en serio la posibilidad del retraso del novio. Estar atentos significa estar preparados.

La parábola de las diez vírgenes, unas necias y otras prudentes, nos invita a tomar en nuestras manos la lámpara que es nuestra vida y a revisar de qué opciones y comportamientos la estamos llenando. Imagino que soy una de las jóvenes que esperan la llegada del esposo. ¿De qué está llena la lámpara de mi vida? Esas obras y preocupaciones que la llena ¿son acordes al Evangelio?

Presentamos al Señor las distracciones que hoy tenemos para conseguir llenar de aceite nuestra vida. Le hablamos de la comodidad, de la indiferencia hacia los hermanos, la fuerza de la apariencia, el egoísmo… Le pedimos que no permita que nos presentemos ante el Dios-Esposo con las manos vacías.

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